La Sirenita: una historia de amor a lo burgués

Por Elin Driggs

El análisis cinematográfico de las películas de Disney siempre trae consigo el riesgo de perder la magia de las historias. Sin embargo, es importante estudiar a profundidad estos cuentos para entender el pasado del contexto socio-político en el que se enmarcaron.

Las películas producidas entre 1966 y 1985, forman parte de la era conocida como la decadencia. Es la adaptación de la historia original La Sirenita de Hans Christian Andersen por esta compañía, de 85 minutos de duración y dirigida por Ron Clements y John Musker, la que daría un giro inesperado para el estudio, marcando un antes y un después que dio lugar al llamado Renacimiento Disney.

Suele considerarse que “lo clásico” en Disney es adaptar cuentos de hadas, en el caso que nos ocupa, es importante especificar de qué clase de cuento estamos hablando. La historia creada por Andersen tiene un final que se aleja mucho de la propuesta de esta productora. Como tantos otros cuentos, es trágico, el príncipe no se enamora y la sirena se convierte en espuma de mar. Por tanto, el primer elemento a resaltar es que Disney modifica las historias a conveniencia y elimina elementos por considerarlos censurables.

Se dice que una historia es tan buena como sus villanos. En 1989, una bruja submarina, mitad pulpo, mitad mujer, robaría la voz de una joven sirena y pasaría a convertirse en una de las villanas más emblemáticas de Disney, a pesar de su guion bastante cuestionable.

Fotograma de La Sirenita (Walt Disney Productions, Clements R; Musker J; 1989)

La imagen de inocencia y defensa de lo moralmente correcto que vende en sus producciones dificulta el análisis crítico. La Sirenita parece mostrar a la mujer en un papel más rebelde e independiente, pero esta rebeldía queda finalmente reducida a lograr el amor de un hombre, siendo capaz de dar su voz para conseguirlo ya que, tal y como le dice en la canción Úrsula, los hombres prefieren mujeres calladas:

Tienes tu belleza, tu linda cara // Y no debes subestimar la importancia que tiene el lenguaje corporal // Hablando mucho enfadas a los hombres // Se aburren y no dejas buen sabor // Pues les causa más placer las chicas que tienen pudor // ¿No crees que estar callada es lo mejor? // ¡Vamos! No lograrás tu meta conversando // Escúchame y no te equivocarás // Admirada tú serás si callada si callada siempre estás // Sujeta bien la lengua y triunfarás.

Úrsula, La sirenita, Walt Disney Productions, Clements, R; Musker J; 1989.

Fotograma de La Sirenita (Walt Disney Productions, Clements R; Musker J; 1989)

Esta canción dentro de la banda sonora de Úrsula, la villana, resulta increíblemente machista y ofensiva hacia la mujer en el contexto del año 1989 cuando en el mundo se gestaba la tercera ola del feminismo. Continúa Disney sin estar acorde a los logros y luchas de los derechos de la mujer. No sorprende entonces que Eric se “enamore” de Ariel sin que esta haya pronunciado una palabra. ¿Pero es amor realmente lo que siente el príncipe por la sirena de rojos cabellos?

Una tormenta hace que el barco en que viaja el príncipe Eric naufrague. Ariel enamorada del joven lo rescata del mar y lo lleva a la orilla. Canta para él en un plano a contraluz donde su pelo, ojos y labios adquieren un tono más oscuro. Eric lo único que recuerda es la voz y obsesionado con ella trata de buscarla.

Fotograma de La Sirenita (Walt Disney Productions, Clements R; Musker J; 1989)

Ariel siempre ha sentido especial interés por el mundo de los humanos y está decidida a conocerlo. Al encontrar a Eric, su principal interés pasa a ser amoroso, dejando en segundo plano, incluso olvidando, lo terrestre. Se advierte que el personaje masculino funciona como catalizador desencadenante del desarrollo de la historia, ya que convence a la protagonista de dar el paso.

El principal obstáculo para Ariel es un padre sobreprotector que le prohíbe cumplir sus sueños alegando que el otro mundo es peligroso. El Rey Tritón se preocupa por la seguridad de su hija, tanto así, que es el personaje que más evoluciona a lo largo de la película, entregando a su princesa al humano al final del largometraje.

Fotograma de La Sirenita (Walt Disney Productions, Clements R; Musker J; 1989)

Úrsula, llena de un odio desmedido y sin argumentos hacia el Rey Tritón busca su venganza. Por algún motivo que jamás conoceremos, manipula a Ariel para someter al objeto de su furia. Ofrece un pacto, la voz por las piernas. En Úrsula vemos en todo momento su maldad, volviéndola un personaje sin matices.

Llega Ariel a la tierra y Eric la acoge en su palacio sin reconocerla, pero vemos que le atrae y continúa su obsesión por la voz. De ahí que cuando aparezca Vanessa con la voz de Ariel, Eric se sienta atraído completamente. Es una referencia a que, antiguamente los marineros hacían cuentos de las sirenas, seres mitológicos, mitad mujer mitad pez que se peinaban en las rocas y hundían barcos con sus melodías. También se decía que el canto de las sirenas hechizaba.

Ulises y las sirenas (100 cm × 201,7 cm, óleo sobre lienzo, John William Waterhouse, 1891)

Entonces podemos cuestionar el verdadero amor de Disney en esta película y aventurarnos a decir que Eric se enamora de la voz de Ariel, no de ella. Remitiéndonos al cuento original de Andersen, el príncipe no se enamora porque no reconoce a joven muda como su salvadora (en el caso de Eric la voz es quien lo obsesiona).

Andersen escribía en su historia que la sirenita tenía la voz más hermosa del mundo, voz que entregó a la bruja del mar por un par de piernas. Pero en Disney se rompe la caracola de Vanessa, Ariel recupera la voz y Eric finalmente encuentra el objeto de su obsesión, mas no es otro, que la melódica voz de Ariel, una sirena.

Existen otros elementos igual de cuestionables en la configuración de lo popular y de la cultura infantil por parte de Disney para sus productos mediáticos, sobre todo en el rol de la mujer dentro de la sociedad capitalista.

Estatua de La Sirenita de Copenhague (1.25 mts, bronce fundido, Edvard Ericksen, 1913)

Ariel simboliza lo más puro y bello de la adolescencia. Los principales motivos de acción para ella son impulsados por el amor hacia Eric. Ella forma parte de una realidad idealizada con historias potenciadoras de lo moralmente correcto. Mientras la sirenita es hermosa, esbelta, delgada, pasiva, alegre, con ojos grandes, labios voluminosos y rasgos sumamente delicados; Úrsula, es una bruja, mala porque sí, de mediana edad, fea, con aspiraciones de poder.

Resulta irónico que sean las villanas las que destaquen como modelos de feminismo. Ellas dominan la magia, son astutas, solteras y no esperan a depender de un hombre para que las rescate. Siempre están asociadas a colores como el negro, indicando la oscuridad, rojo, a la seducción, verde en referencia a la magia maligna y morado, que se corresponde al empoderamiento femenino. De esta forma proyectan una imagen de mujer poderosa y peligrosa. Ahora bien, con todas esas cualidades es puesta en el funcionar dramatúrgico de villana y envidiosa de su contrapartida femenina, aquella mujer débil e incapaz de tomar decisiones por sí misma.

Imagen tomada de Internet. Créditos al autor

Úrsula pareciera ser un sex symbol envejecido o una drag queen con su voluptuoso cuerpo, exceso de maquillaje y lunar junto a la boca. Además, no tiene cola sino tentáculos de pulpo para remarcar aún más el carácter solitario de este tipo de personajes. Úrsula está lejos de ser femenina, grácil y elegante; todas cualidades de la protagonista. Tampoco tiene aptitudes vocales para el canto, su voz es áspera y grave. Por tanto, encarna a una mujer que no posee la feminidad socialmente aceptable y por ello es asesinada por un hombre.

Úrsula y Ariel son el binomio perfecto de Disney: mal/fealdad y belleza/virtud. Úrsula no solo es el epítome de la femme fatale (venida a menos) que representa todo lo opuesto a lo patriarcalmente aceptable en una mujer, sino que es manipuladora y resentida. 

Interesante señalar que cuando Úrsula se vuelve muy poderosa, crece en tamaño y, por tanto, se convierte en un blanco fácil para Eric; obviamente queda demostrado que una mujer es incapaz de manejar poderes de esta envergadura.

Fotograma de La Sirenita (Walt Disney Productions, Clements R; Musker J; 1989)

Tenemos en Disney la concepción aristotélica de la mujer, donde es considerada inferior comparada con el hombre. Una princesa rebelde, “aparentemente”, que hace de todo para que llegar a tener su final feliz, y sin embargo, la lucha por su felicidad se limita a la búsqueda del príncipe azul y el susodicho príncipe azul representa el ideal de hombre, masculino, rico, hermoso y de alta alcurnia.

¿Enseñanza? Pues, que la felicidad solo se da a través de la conquista del hombre perfecto que conlleva al genial logro (nótese la ironía) de la «independencia familiar dependiente del matrimonio». Se resume de esta manera: las princesas (y a veces jóvenes comunes) no se casan con hombres feos ni pobres, la felicidad la da casarse con un príncipe lindo y rico. Simplemente, una historia de amor a lo burgués.

Fotograma de La Sirenita Walt Disney Productions, Clements R; Musker J; 1989)

Lo que significa ser mujer para Disney, viene acompañado de productos increíblemente misóginos y adoctrinadores, solo compatible con normas y valores de una sociedad capitalista y patriarcal. Las niñas, consumidoras pasivas, están encantadas con una pesadilla que marca el patrón de las preferencias y valores conservadores de la clase dominante estadounidense. El reconocimiento de un modelo burgués en la sociedad en estas historias hace pensar en el papel que cumple Disney en la conformación de los valores que inculcan a su audiencia.

A las niñas están mayormente dirigidos los largometrajes de la Colección Princesas, es por ello que la compañía, como aparato ideológico, impone un modelo social a la mujer desde pequeña, a partir de ideas sutilmente puestas en estas películas. Disney como productora cinematográfica, fabrica productos mediáticos, bajo un modelo estandarizado de cultura cargado de estereotipos, que tanto criticó la Escuela de Frankfurt.

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